CAMBIO CLIMÁTICO: “Los techos verdes pueden bajar 6 grados el calor”.

30/10/17

Un estudio demuestra que en agosto hay 6 grados menos en los parques

Que los lugares verdes son más frescos en la ciudad de Sevilla que hierve en verano es un hecho evidente a cualquier ciudadano. También lo es que la temperatura va a seguir subiendo en Sevilla de 1,5 a 6,5 grados, según las previsiones del panel contra el cambio climático a nivel nacional. Lo interesante y novedoso es que tres investigadores ingenieros agrónomos (Luis Pérez Urrestarazu, Sergio Santiago Herrera y Abel Quevedo Nolasco) han demostrado que en verano, cuando más aprieta lorenzo, hay seis grados de diferencia entre esos espacios verdes de Sevilla y el resto de zonas que están pavimentadas. El estudio (publicado en la revista Building and Environment nº 123) concluye qué área es necesaria cubrir de vegetación para que descienda la temperatura. Y propone como solución para mitigarlo vegetar techos en un porcentaje mínimo del 11% de los edificios si la subida de las máximas en verano no pasa de 1,5 grados (escenario más favorable) y un máximo del 40,6% de los inmuebles si sucede lo peor y suben 6,5 grados.

Hablamos con Luis Pérez Urrestarazu, profesor titular de la Escuela Superior de Ingeniería Agronómica de Sevilla y uno de los tres investigadores del estudio junto a dos colegas mexicanos.

Este científico español, reponsable del grupo de investigación sobre naturación urbana (naturaleza en las ciudades) e ingeniería de biosistemas, explica que captaron el 31 de agosto de 2016 imágenes por satélite que dan la temperatura de la ciudad y otras que daban la calidad, cantidad y desarrollo de la vegetación (el índice de vegetación normalizada diferenciada, ndvi). Las imágenes las superpusieron al catastro para ver las temperaturas en zonas verdes respecto a pavimentadas. Los grados coincidían con los de las estaciones climáticas en esas zonas.

La investigación ha desvelado que las extensiones verdes como los parques de María Luisa, Parque de los Príncipes, Jardines del Prado y Jardines del Alcázar arrojan 31 grados, cifra mucho más baja que los 37 grados de la glorieta de Santa Justa y el paseo arbolado de la Alameda de Hércules, o los 38 de una parcela agrícola en el norte de la ciudad. En todas las zonas verdes la temperatura es la misma aunque varíe su superficie de las 34 hectáreas del parque de María Luisa a las 8 de los Jardines del Alcázar. Se trata de superficies grandes: cada hectárea equivale al área de juego de un campo de fútbol.

Para mitigar ese aumento de la temperatura bastaría con cubrir de vegetación techos de los edificios en un porcentaje en función de cuánto suba el calor. “La vegetación afecta a la regulación de la temperatura y permite que no se acumule tanto calor. A más área vegetada menos temperatura”, explica el investigador. Si se da el escenario más favorable, que suba el calor en verano únicamente 1,5 grados en las próximas décadas, hay que cubrir de vegetación el 11,3% de los techos de los edificios, lo que equivale a vegetar una superficie de 207 hectáreas. En un escenario peor, es decir, que el calor sofocante en verano aumente 6,5 grados, haría falta vegetar un 40,6% de los techos de los edificios, equivalente a 740 hectáreas. Los detalles pueden consultarse en la infografía adjunta.

Según las previsiones del cambio climático, las máximas en verano en Sevilla pueden elevarse de 1,5 a 3,5 grados en dos décadas (año 2040). De 2041 a 2070 la variación puede estar entre 3,5 y 5 grados. Y al final del siglo (2071 a 2100) subir a 6,5 grados.

La investigación deja claro que esas áreas que se vegetan deben hacerse con un sistema de techo intensivo para que tengan efecto y no valen los simples maceteros, que aislan menos del calor. Pérez Urrestarazu explica que los techos verde intensivos tienen una altura de entre 15 centímetros a más de un metro, un peso de 180 a 500 kilos por metro cuadrado, su vegetación se compone de gramíneas, herbáceas y arbustos, su coste es alto y requieren un mantenimiento frecuente.

Los otros dos tipos de techos verdes son el extensivo y el semiintensivo. El extensivo tiene hasta 20 centímetros de altura de musgo, sedums, gramíneas y herbáceas, un peso de hasta 150 kilos por metro cuadrado, y coste y mantenimiento bajos. El semiintensivo, hasta 25 centímetros de altura, un peso de hasta 200 kilos por metro cuadrados, un coste medio y un mantenimiento periódico.Los precios orientativos del techo verde pueden ir desde los 80-100 euros/m2 para extensivos básicos a 150-200 euros/m2 para intensivos con un diseño más complejo. El jardín vertical es más caro pero más eficaz al abarcar más superficie del edificio y llegar casi al nivel del suelo. Uno ya instalado y con plantas puede salir por 400-650 euros/mpara tejido y 500-800 euros/m2 para modulares o con paneles.

Se necesita un cambio normativo para incentivar su implantación (lo han hecho Alemania, países escandinavos, Francia y EEUU) y que los ayuntamientos lideren la colocación de techos y fachadas verdes. “Sorprende que Sevilla se postule como ciudad verde y no vaya en esta dirección. Están demostrados los beneficios que reporta y además crearía empleo”, recalca el experto.

Fuente: Diario de Sevilla

 

Cubierta solar de autoconsumo en Cabra (Córdoba)

13/10/17

La empresa agrícola egabrense Proaco amortizará su cubierta solar de autoconsumo de 200 kilovatios en cinco años.

Lo dice Albasolar, que ha suministrado los materiales de la que ahora mismo pasa por ser una de las instalaciones de autoconsumo solar más grandes de Andalucía. La cubierta fotovoltaica se encuentra sobre las naves de la empresa agrícola Proaco. Ubicada en el municipio de Cabra (Córdoba), Proaco es una empresa familiar que se dedica, desde hace más de 50 años, al cultivo y comercialización de ajo y, más recientemente, de cebolla.

Según recoge el portal Energías Renovables (VER AQUÍ), La cubierta fotovoltaica que se encuentra sobre las naves de la empresa agrícola Proaco, ubicada en el núcleo rural egabrense de las Huertas Bajas, consta  de los siguientes elementos: 624 módulos marca Canadian (de 325 vatios por unidad), nueve inversores Kostal PIKO 20 y estructuras de aluminio coplanares. Una instalación que tiene una potencia total de doscientos kilovatios (200 kW), satisfará aproximadamente el 40% de la demanda eléctrica de Proaco.
Albasolar según dicha información,. estima que la empresa egabrense amortizará la inversión que ha hecho en cinco años y que el ahorro que su instalación producirá rondará -tenida en cuenta toda la vida útil de la misma- los 1,6 millones de euros.

Proaco tiene su sede en Cabra, provincia de Córdoba, junto al Parque Natural de la Subbética. La empresa, fundada a principios de los 60 por el agricultor Antonio González, cuenta hoy con más de 480 hectáreas de superficie de cultivo y con unas instalaciones que ocupan más de 15.000 metros cuadrados (almacenes, invernaderos, cámaras frigoríficas, oficinas). La empresa cordobesa emplea a “120 trabajadores de media mensual entre todos los departamentos” y dispone -informa la propia Proaco- de una capacidad de almacenamiento en frío para 1.500 toneladas de producto.

Según fuentes de Proaco, “tres fueron los puntos clave que inclinaron la apuesta por el Autoconsumo: por un lado, el gran aumento de potencia eléctrica del que dispondríamos independientemente de la red, que en nuestra zona está saturada y nos genera numerosos problemas en cada ampliación que necesitamos; por otro, el hecho de seguir apostando por prácticas medioambientales sostenibles. Somos una empresa agrícola, dependemos del medio ambiente totalmente por lo que no podemos darle la espalda a su sostenibilidad y continuidad en el futuro. Y por último, la reducción de costes asociados al consumo energético y que van directamente asociados a un desarrollo sostenible”.

Fuente: Energías Renovables

¿En qué consiste el Autoconsumo Compartido en Viviendas?

28/09/17

El autoconsumo compartido, hasta hace muy poco, era ilegal. En el Real Decreto 900/2017 el Gobierno lo prohibía hasta que la Generalitat recurrió parte del articulado y el Tribunal Constitucional le dio la razón. Ahora, ya sí se puede decir que el autoconsumo compartido en España es legal.

Aunque aún queda mucho por hacer y modificar con respecto al autoconsumo compartido en viviendas, esta nueva sentencia se acerca más al cambio de modelo energético que se debe fomentar de cara a 2020-2030, pues en la normativa europea ya se reconoce explícitamente el “derecho de todos los ciudadanos a generar, almacenar, consumir y vender su propia energía renovable en condiciones justas”.

Edificio con Autoconsumo Minieólico | Fuente: Elperiodicodelaenergia.com

Las autonomías deben ahora regular el autoconsumo compartido en edificios pues depende de ellas que su implantación sea una realidad en España. En estos momentos existe un vacío legal en la que cualquier comunidad de vecinos podría contratar su instalación de autoconsumo compartido y no sería necesaria una regulación; porque, como ha sentenciado el Tribunal Supremo, ya no está prohibido. Sin embargo, existen dudas y parece ser que lo más conveniente es esperar a la regulación y a partir de ahí comenzar a instalar el autoconsumo compartido en viviendas.

Para la instalación del autoconsumo compartido en viviendas también habrá dificultades técnicas pues no todas las comunidades de vecinos tendrán capacidad para que se puedan instalar perfectamente. Los trámites administrativos son también una traba y probablemente la potencia instalada será superior a los 10 kilovatios para que los vecinos paguen el polémico impuesto al sol.

¿Qué es el Autoconsumo Compartido en Viviendas? 

El autoconsumo en viviendas o edificios se puede definir como la producción de energía que realizamos nosotros mismos, sin necesidad de recurrir a un tercero, como son las compañías eléctricas. Por lo tanto, el autoconsumo compartido en viviendas es lo mismo, pero en este caso un generador de energía es compartido por la comunidad de vecinos, dicho con otras palabras, es el consumo de energía eléctrica que proviene de energías renovables y que son utilizadas por varios consumidores. Aunque hay varias formas de generar energía para el autoconsumo de viviendas, el que mejor se adapta a las circunstancias y, por lo tanto, el más reconocido, es el autoconsumo solar fotovoltaico.

Edificio con fachada de paneles fotovoltaicos | Fuente: Quetzalingenieria.es

El autoconsumo forma parte de la eficiencia energética de edificios, por eso es necesario promover los edificios de consumo de energía casi nulo. Además, la Directiva Europea 2010/31/UE dice que el principal instrumento para alcanzar los objetivos de energía y clima es la eficiencia energética en edificios. Los edificios representan el 40% del consumo de energía y el 36% de gases de efecto invernadero en la UE, por eso la importancia de obtener los edificios de consumo de energía casi nulo y una manera muy viable de hacerlo es mediante el autoconsumo compartido en viviendas.

 

Tipos y Ventajas de las Instalaciones de Autoconsumo Compartido en Viviendas

Hay tres tipos de instalaciones para el autoconsumo compartido en viviendas.

  1. Instalación Básica de Autoconsumo Compartido en Viviendas.En este caso, el titular de la instalación corresponde a la Comunidad de Propietarios y se aprovecha la energía para las zonas comunes del edificio.
  2. Instalación Integral de Autoconsumo Compartido en Viviendas.El titular de la instalación es también la Comunidad de Propietarios pero además de abastecer de energía a las zonas comunes también se abastecen las viviendas y locales.
  3. Instalación Flexible de Autoconsumo Compartido en Viviendas.En este caso, en un principio solo se abastecen algunos vecinos de la instalación, pero no se descarta que se vayan uniendo más vecinos permitiendo su conexión para el futuro.

Infografía de una Instalación de Autoconsumo Compartido Simple | Fuente: Caloryfrio.com

Las ventajas del autoconsumo compartido en viviendas son numerosas, de las que destacamos las siguientes:

– Con una instalación fotovoltaica común, cada Comunidad de Vecinos produce su propia electricidad.

– Los sistemas de autoconsumo fotovoltaicos utilizan energía solar, renovable e inagotable.

– Se reduce la dependencia de las compañías eléctricas y se reduce la dependencia energética del país con el exterior.

– El autoconsumo compartido en edificios ayudaría a cumplir con los objetivos europeos de reducción de emisiones de CO2.

– La instalación de sistemas de autoconsumo compartido en edificios fomentaría que los inmuebles se conviertan en edificios de consumo casi nulo.

– Teniendo sistemas de autoconsumo se evitan problemas para abastecer toda la demanda en hora punta, conocidos por los cortes de electricidad y caídas en tensión.

f. : Inarquia

 

Norman Foster: “Las ciudades son más poderosas que los gobiernos”

26/07/17

Ayudar a definir la ciudad del futuro siempre ha sido para él un motor, casi una obsesión. Mucho antes de que la sostenibilidad estuviera en las agendas de empresas y gobiernos, Foster ya diseñaba sus edificios maximizando el uso de la luz natural y el ahorro energético. ¿Cómo cree que los arquitectos deben contrarrestar la retirada de Estados Unidos de los acuerdos de París? “Leyendo el libro de Mike Bloomberg Climate of hope, que se reduce a la idea de que, en este caso, las ciudades son más poderosas que los gobiernos. Además, Trump será una eventualidad menor en los anales de la historia. Hay gente que tiene el pie en el acelerador y otros están pisando el freno. Pero, en el cuadro general, la sociedad avanza y progresa. Hay que ser optimista”.

El respeto al medio ambiente es también la raíz de uno de sus proyectos más ambiciosos, la nueva sede de Apple en Cupertino,California, que es la materialización del último gran sueño de Steve Jobs. “Steve me llamó al móvil y me dijo que necesitaba ayuda”, recuerda Foster. Bautizado Apple Park, cuenta con un gigantesco edificio principal redondo que se asemeja a una nave nodriza y que albergará a 12.000 personas. El campus estará cubierto por vegetación autóctona para cumplir el deseo de Jobs de conectar a sus empleados con la naturaleza.

No todos los trabajos de su estudio, Foster + Partners, tienen una escala tan colosal. De hecho, esta charla tiene lugar en la presentación de Cartier in motion, una muestra comisariada por Foster que puede visitarse hasta el 28 de julio en el Design Museum de Londres, y que explora la evolución de los relojes de la firma en relación con otros grandes avances de su tiempo.

“Trump será una eventualidad menor en los anales de la historia. Hay gente que tiene el pie en el acelerador y otros están pisando el freno. Pero, en el cuadro general, la sociedad avanza y progresa. Hay que ser optimista”

Habrá quien se pregunte qué hace un premio Pritzker involucrado en una exposición de relojes de lujo, y al principio él mismo también se lo cuestionó. “Cuando me llamó Deyan [Sudjic, director del museo], mi primera reacción fue pensar, ¿por qué yo? Pero él conocía mi interés por la aviación y la ingeniería, y pensó que la idea podía tentarme”. Cartier comercializó el primer reloj de muñeca masculino a petición del inventor y aviador Alberto Santos-Dumont, toda una personalidad del París de principios del XX. Foster, que también es piloto y ha proyectado aeropuertos como el de Stansted o la terminal internacional de Pekín, comenzó a tirar de ese hilo y enseguida quedó atrapado por la historia.

Para llegar a este lugar y a este momento, el barón Foster de Thames Bank –título que le concedió la reina Isabel en 1999– ha peleado contra las dificultades (desde sus orígenes humildes al cáncer que superó hace 10 años). Y si la edad no le impide completar maratones de esquí de fondo, tampoco le resta energías para seguir imaginando el futuro, tanto si este pasa por explorar opciones de construir en la Luna como por idear un puerto de drones para hacer llegar medicamentos a zonas remotas de África.

En Madrid, ciudad a la que le unen lazos sentimentales y familiares (su mujer, Elena Foster, y sus hijos Paola y Eduardo tienen pasaporte español), acometerá la última ampliación del Museo del Prado, y aquí acaba de inaugurar también la Norman Foster Foundation, que guarda su vastísimo archivo y desde la que apoyará a los que vienen detrás. “La finalidad de la fundación es alentar el pensamiento interdisciplinar y ayudar a las generaciones más jóvenes a anticipar el futuro”, concluye. “Porque sus grandes retos, como el cambio climático, son demasiado complejos para ser abordados desde una única perspectiva; necesitamos muchos cerebros pensando juntos”.

Fuente: elpais.com